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Carl F. Bucherer , entre los patrocinadores de la rama estadounidense de los amigos del festival de Lucerna.

16 Jun 2014

Por amor a la cultura.

En su calidad de empresa internacional suiza, la manufactura relojera Carl F. Bucherer patrocina la rama estadounidense de los Amigos del Festival de Lucerna, participando de esta forma en el renombre internacional de este festival de música clásica.

La música es sinónimo de exaltación y de inspiración. Aúna valores tradicionales, energía innovadora y creación. Es la expresión del movimiento de la humanidad, pues refleja —como si del espejo del tiempo se tratara— el pasado y el presente.

LUCERNE FESTIVAL

La marca relojera suiza Carl F. Bucherer concede una especial importancia a estos valores, que ama y vehicula, y lo hace valer mediante su apoyo a la rama estadounidense de los Amigos del Festival de Lucerna.  Su importante contribución financiera permitirá reforzar el intercambio internacional entre jóvenes talentos y gigantes de la música.

El 19 de mayo, los Amigos Estadounidenses del Festival de Lucerna invitaron a los patrocinadores de este conocido festival de música a un concierto benéfico en el hotel Four Seasons de Nueva York. Este acontecimiento supuso una importante ocasión para que los jóvenes talentos de la prestigiosa Juilliard School entraran en contacto con los experimentados directores del Festival de Lucerna, como, entre otros, Matthias Pintscher. También fue la oportunidad perfecta para que estos estudiantes llevaran a cabo la programación musical de esta velada bajo los auspicios de los directores del festival. Por último, los estudiantes, los directores y los Amigos Estadounidenses del Festival de Lucerna se reunieron para cenar, en un ambiente favorable al intercambio.

LUCERNE FESTIVAL

Los fondos recaudados durante este concierto se destinarán a la Academia del Festival de Lucerna, que ofrecerá la oportunidad a los estudiantes de talento de la Juilliard School que hayan sido seleccionados, así como a otros jóvenes músicos novicios de todo el mundo, de aprender técnicas musicales menos conformistas, desarrollar una comprensión auditiva completamente distinta, más matizada, y descubrir, a través de un nuevo espectro, el fascinante mundo de la música clásica con la ayuda de maestros mundialmente conocidos, como Pierre Boulez.